De un lado a otro.
Las imágenes van cambiando,
las luces y colores no tienen sentido.
No leo ni miro.
Sólo estoy.
Estoy pensando en lo que debería hacer
mientras mis pupilas se pierden en las luces brillantes
y sigo buscándole un sentido
a este ejercicio inútil.
Detesto la atracción fatal que mis ojos encuentran.
Y aunque no pueda tolerar mi quietud improductiva
es indignante cuánto tiempo puedo quedar atrapada
entre los flashes y tubos fluorescentes.
Cuando viva sola no voy a tener televisión.

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