viernes, 15 de marzo de 2013

Para qué te cuento...

Te mando miles de palabras para acariciarte a distancia
y me siento tan ignorada como siempre.
Espero en vano que siquiera las leas.
Pero vuelvo a escribir,
aunque me lo haya vedado.
Qué imposible es no escribirte  un "te quiero"
y desear que me respondas
¿Alguna vez responderás?
No puedo parar de teclear intentando 
alguna otra respuesta que tu simple ausencia
¡Es que no la aguanto!
No la quiero y me frustro.
Y siguen mis manos danzando
Y si estás desconectado
me da igual.
Que sigue mi cabeza maquinando
con tu sombra conversando
algo que nunca dirás.

La gloria cuando lo ves
la espera al minuto que viene
la resignación a la hora y media
La esperanza para el día siguiente

Y todos los días revisando
inútilmente chequeando
tengo miedo de estar controlando
el tiempo que no me das.

Así comencé a escribirte
nuevamente las palabras
que me tienen como esclava
de la ventanita 
al blog en grande
para que aunque sea 
las vea alguien.

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